Reconocimiento Nacional a GACETA VIRTUAL

Reconocimiento Nacional a GACETA VIRTUAL
Feria del Libro Ciudad Autónoma de Buenos Aires-Año 2012

Rediseñada para ofrecer una mayor difusión de la escritura en castellano.

Dirección: Norma Segades - Manias
directoragaceta@gmail.com

MES JUNIO 2017 (*)poner aqui)

GACETA VIRTUAL Nº 126 - JUNIO DE 2017
IMÁGENES
ENRIQUE BUSTAMANTE
(Perú)


PÁGINA Nº 1- REFLEXIONES


EDUARDO GALEANO (1940/2015)
(Uruguay)
DISCULPEN LA MOLESTIA

¿Es justa la justicia? ¿Está parada sobre sus pies la justicia del mundo al revés?
El zapatista de Irak, el que arrojó los zapatazos contra Bush, fue condenado a tres años de cárcel. ¿No merecía, más bien, una condecoración?
¿Quién es el terrorista? ¿El zapatista o el zapateado? ¿No es culpable de terrorismo el serial killer que mintiendo inventó la guerra de Irak, asesinó a un gentío y legalizó la tortura y mandó aplicarla?
¿Son culpables los pobladores de Atenco, en México, o los indígenas mapuches de Chile, o los kekchíes de Guatemala, o los campesinos sin tierra de Brasil, acusados todos de terrorismo por defender su derecho a la tierra? Si sagrada es la tierra, aunque la ley no lo diga, ¿no son sagrados, también, quienes la defienden?
Según la revista Foreign Policy, Somalia es el lugar más peligroso de todos. Pero, ¿quiénes son los piratas? ¿Los muertos de hambre que asaltan barcos o los especuladores de Wall Street, que llevan años asaltando el mundo y ahora reciben multimillonarias recompensas por sus afanes?
¿Por qué el mundo premia a quienes lo desvalijan?
¿Por qué la justicia es ciega de un solo ojo? Wal Mart, la empresa más poderosa de todas, prohíbe los sindicatos. McDonald’s, también. ¿Por qué estas empresas violan, con delincuente impunidad, la ley internacional? ¿Será porque en el mundo de nuestro tiempo el trabajo vale menos que la basura y menos todavía valen los derechos de los trabajadores?
¿Quiénes son los justos y quiénes los injustos? Si la justicia internacional de veras existe, ¿por qué nunca juzga a los poderosos? No van presos los autores de las más feroces carnicerías. ¿Será porque son ellos quienes tienen las llaves de las cárceles?
¿Por qué son intocables las cinco potencias que tienen derecho de veto en las Naciones Unidas? ¿Ese derecho tiene origen divino? ¿Velan por la paz los que hacen el negocio de la guerra? ¿Es justo que la paz mundial esté a cargo de las cinco potencias que son las principales productoras de armas? Sin despreciar a los narcotraficantes, ¿no es éste también un caso de “crimen organizado”?
Pero no demandan castigo contra los amos del mundo los clamores de quienes exigen, en todas partes, la pena de muerte. Faltaba más. Los clamores claman contra los asesinos que usan navajas, no contra los que usan misiles.
Y uno se pregunta: ya que esos justicieros están tan locos de ganas de matar, ¿por qué no exigen la pena de muerte contra la injusticia social? ¿Es justo un mundo que cada minuto destina tres millones de dólares a los gastos militares, mientras cada minuto mueren quince niños por hambre o enfermedad curable? ¿Contra quién se arma, hasta los dientes, la llamada comunidad internacional? ¿Contra la pobreza o contra los pobres?
¿Por qué los fervorosos de la pena capital no exigen la pena de muerte contra los valores de la sociedad de consumo, que cotidianamente atentan contra la seguridad pública? ¿O acaso no invita al crimen el bombardeo de la publicidad que aturde a millones y millones de jóvenes desempleados, o mal pagados, repitiéndoles noche y día que ser es tener, tener un automóvil, tener zapatos de marca, tener, tener, y quien no tiene, no es?
¿Y por qué no se implanta la pena de muerte contra la muerte? El mundo está organizado al servicio de la muerte. ¿O no fabrica muerte la industria militar, que devora la mayor parte de nuestros recursos y buena parte de nuestras energías? Los amos del mundo sólo condenan la violencia cuando la ejercen otros. Y este monopolio de la violencia se traduce en un hecho inexplicable para los extraterrestres, y también insoportable para los terrestres que todavía queremos, contra toda evidencia, sobrevivir: los humanos somos los únicos animales especializados en el exterminio mutuo, y hemos desarrollado una tecnología de la destrucción que está aniquilando, de paso, al planeta y a todos sus habitantes.
Esa tecnología se alimenta del miedo. Es el miedo quien fabrica los enemigos que justifican el derroche militar y policial. Y en tren de implantar la pena de muerte, ¿qué tal si condenamos a muerte al miedo? ¿No sería sano acabar con esta dictadura universal de los asustadores profesionales? Los sembradores de pánicos nos condenan a la soledad, nos prohíben la solidaridad: sálvese quien pueda, aplastaos los unos a los otros, el prójimo es siempre un peligro que acecha, ojo, mucho cuidado, éste te robará, aquél te violará, ese cochecito de bebé esconde una bomba musulmana y si esa mujer te mira, esa vecina de aspecto inocente, es seguro que te contagia la peste porcina.
En el mundo al revés, dan miedo hasta los más elementales actos de justicia y sentido común. Cuando el presidente Evo Morales inició la refundación de Bolivia, para que este país de mayoría indígena dejara de tener vergüenza de mirarse al espejo, provocó pánico. Este desafío era catastrófico desde el punto de vista del orden racista tradicional, que decía ser el único orden posible: Evo era, traía el caos y la violencia, y por su culpa la unidad nacional iba a estallar, rota en pedazos. Y cuando el presidente ecuatoriano Correa anunció que se negaba a pagar las deudas no legítimas, la noticia produjo terror en el mundo financiero y el Ecuador fue amenazado con terribles castigos, por estar dando tan mal ejemplo. Si las dictaduras militares y los políticos ladrones han sido siempre mimados por la banca internacional, ¿no nos hemos acostumbrado ya a aceptar como fatalidad del destino que el pueblo pague el garrote que lo golpea y la codicia que lo saquea?
Pero, ¿será que han sido divorciados para siempre jamás el sentido común y la justicia?
¿No nacieron para caminar juntos, bien pegaditos, el sentido común y la justicia?
¿No es de sentido común, y también de justicia, ese lema de las feministas que dicen que si nosotros, los machos, quedáramos embarazados, el aborto sería libre? ¿Por qué no se legaliza el derecho al aborto? ¿Será porque entonces dejaría de ser el privilegio de las mujeres que pueden pagarlo y de los médicos que pueden cobrarlo?
Lo mismo ocurre con otro escandaloso caso de negación de la justicia y el sentido común: ¿por qué no se legaliza la droga? ¿Acaso no es, como el aborto, un tema de salud pública? Y el país que más drogadictos contiene, ¿qué autoridad moral tiene para condenar a quienes abastecen su demanda? ¿Y por qué los grandes medios de comunicación, tan consagrados a la guerra contra el flagelo de la droga, jamás dicen que proviene de Afganistán casi toda la heroína que se consume en el mundo? ¿Quién manda en Afganistán? ¿No es ese un país militarmente ocupado por el mesiánico país que se atribuye la misión de salvarnos a todos?
¿Por qué no se legalizan las drogas de una buena vez? ¿No será porque brindan el mejor pretexto para las invasiones militares, además de brindar las más jugosas ganancias a los grandes bancos que en las noches trabajan como lavanderías?
Ahora el mundo está triste porque se venden menos autos. Una de las consecuencias de la crisis mundial es la caída de la próspera industria del automóvil. Si tuviéramos algún resto de sentido común, y alguito de sentido de la justicia ¿no tendríamos que celebrar esa buena noticia? ¿O acaso la disminución de los automóviles no es una buena noticia, desde el punto de vista de la naturaleza, que estará un poquito menos envenenada, y de los peatones, que morirán un poquito menos?
Según Lewis Carroll, la Reina explicó a Alicia cómo funciona la justicia en el país de las maravillas:
–Ahí lo tienes –dijo la Reina–. Está encerrado en la cárcel, cumpliendo su condena; pero el juicio no empezará hasta el próximo miércoles. Y por supuesto, el crimen será cometido al final.
En El Salvador, el arzobispo Oscar Arnulfo Romero comprobó que la justicia, como la serpiente, sólo muerde a los descalzos. El murió a balazos, por denunciar que en su país los descalzos nacían de antemano condenados, por delito de nacimiento.
El resultado de las recientes elecciones en El Salvador, ¿no es de alguna manera un homenaje? ¿Un homenaje al arzobispo Romero y a los miles que como él murieron luchando por una justicia justa en el reino de la injusticia?
A veces terminan mal las historias de la Historia; pero ella, la Historia, no termina. Cuando dice adiós, dice hasta luego.


PÁGINA Nº2 -POESÍA ARGENTINA: SANTA FE

LAURA ELENA BERMÚDEZ
POBREZA

Las noches se convierten en procesiones
hacia los tachos de basuras,
revolviendo entre la mugre
y la putrefacción.
Sombra espectral construida en el telar
de un sistema capitalista
tejida con fuertes hilos de poder,
y de ambición.
Nuestra pobreza radica,
en no saber contemplar
la necesidad del otro.
Tal vez sería más fácil
si se realizara el Milagro
de la Multiplicación
de los panes.
Entonces si, este espectral fantasma
se convertiría
en una bella virtud.
Seis millones de argentinos
y entre ellos,
niños, ancianos,
hombres y mujeres.

SANTIAGO YAÑEZ
LA LUNA HECHA CUERO

Las cañas permanecían quietas a pesar del viento y la correntada.
La campanita de Julio nunca sonó.
Las lombrices no serán buenas o está seco ya este río.

Mientras esperábamos que pase algo nos pusimos a patear un rato.
Me dijeron que juegue tranquilo como lo hacen en cada partido.
Que le pegue despacio y un rato anduve bien.
Un rato.
Porque después
me subió La Incontrolable, como yo le digo
a la fuerza cósmica de pifie que es mi don.

La enganché mal.
Le pegué con el dedo gordo
dándole vuelo a tal punto
que hizo un eclipse lunar.

El redondel resplandece
luego se viste de cuero
luego se vuelve un esclavo
de la gravedad
del hecho.

Sentimos la noche tenue de una luna hecha cuero.
Eso
nos quedamos mirando.
Un reflejo tridimensional.
Cercano e inalcanzable.
Flotando hipnótico.
Bajo el muelle.



NATALIA MASSEI
BUSCO VERSOS

Voy de facebook a gmail,
varias veces actualizo,
paso a google,
no sé qué googlear.
abro el libro que me compré en la feria
de poesía
leo
versos
que me arranquen                                                        
el alma un rato
que la tengo endurecida
una piedra en el zapato
sin sentir que camina
como si fuera puro aire
que se desplaza sin adherirse
a ninguna materia.

JORGE LACUADRA
CETÁCEOS PARANOICOS

Y yo, el huérfano Ahab, sonreí,
el Pequod flotaba serenamente
rizando en el Mar del Japón.
Y yo, Ahab, acaricié en la bolsa,
de mi jubón, el peso tremendo,
de un doblón de oro ecuatoriano.

El Pequod era una Babel bíblica
en oscura madera americana,
y la cerrada espuma del mar,
su blanca mortaja verdadera.
Y yo, el mutilado Ahab, grité:
¡Sopla, pez de alba joroba, sopla!
¡Por tus venas corre la misma sal,

por la que suspiran mis sueños!
Y yo, Ahab, presentí en mi cuello,
la opresión amante del cáñamo.

El féretro de Queequeg se elevará,
cuando solo uno permanezca vivo,
corcho bautizado por los arpones,
y el llanto amargo del negrito Pip.
Al sol de ese mediodía, el demoniaco tatuaje,
de un cachalote sobre mi antebrazo moreno,
se estremecía cual esas mujeres promiscuas
de los burdeles de Nantucket o New Bedford,
en el mes de diciembre, sábado por la noche,
cuando el torpe de Ismael inicio esta historia
de cetáceos paranoicos y balleneros malditos.


LARISA CUMIN
ARROZ

Calculo el tiempo del arroz
no sé si aprendí a fuerza
de desbordes y rasqueteadas
o es puro instinto
salgo de la compu y llego
justo cuando no hay más agua
pero no alcanzó a quemarse
– no lo tapo más-
me espera con un vaporcito dulce
y algo de espuma arriba
-puedo escribir un poema
sobre el arroz porque
pueden escribirse poemas
de cualquier cosa
y cualquier cosa puede
llamarse poema
así como llamarse amor-
yo creo que el arroz
me ama, y yo también a él.
Lo cuido
y me recibe suave
sin drama y me sacia
por un rato.
No sé escribir hoy
de otra cosa
no entiendo por qué
nos tratamos así a veces
somos unos enfermos
lo dijimos en algún
momento y no aprendimos
que nos amamos y es más fuerte
concluimos, pero
tampoco sirvió.
Por qué no somos
fáciles y amables
como el arroz
por qué me desbordo
rasqueteo heridas, no calculo
y a vos se te va la espuma
lo dulce lo suave y nos
agarramos
al fondo oscuro
de todo esto
amargos
duros
incomibles.


ROBERTO RETAMOSO

La sangre derramada no será negociada

La sangre.

La sangre de Paco,

todavía brilla

y late

transfundida,

en la sangre nuestra, en la sangre de tantos,

en la sangre de muchos,

que somos legión.

Corre, circula,

a través del tiempo,

a través de los cuerpos,

a través de la muerte.

Los buitres,

los carroñeros,

los mercenarios de siempre,

que de todo buscan ganancia,

quieren mancharla,

apropiándosela, bebiéndosela,

como si pudieran secarla

haciéndola mercancía

y a la vez

olvido.

Pero aunque tengan

el Poder y la Plata

no podrán chuparla

porque la sangre de Paco

es la sangre de todos

y a un pueblo entero,

por más que insistan,

nunca

podrán desangrar.


MIRTA EDITH LARCHER
PAÍS NOCHEDEPERROS

Hace platos vacíos para mandíbulas endeblesdos bostezos a la intemperie grande en zapatillas chicas.Hace goteras en el cráneo de chapones y pajascartones y diluvios golpeando al breve bastón de jubilados.Hace perros que la voz astilladaHace naipes trucados en los bolsillos sin fondopecando millones suizos por lingotes mansiones suicidas.Hace clavos en la axila de una justicia vendadaante mendrugos sin saliva para cuenquitos mendigos.Hace piojos en la llaga que los ombligos gritan caldo.Niños en la calle donde pechos secos muertos biberones bajo escarchas.Hace lobos que la voz astillada.Hace panfletos de turno y analfabetos en urnas de escalofrío.Vacunas bajo llave y medicinas sin rótulo para hinchazón de vitrinas.Hace locos que la voz astillada.Hace húmeros de hielo en la huella anestesiadadel abandono inocente entre hilachas de cualquier madrugada.Hace juegos que adicionanhace infiernos que enlodan impotenciasY hace hasta donde se pudra se pueda se siga se descompongaesa bifurcación del hombre que lastima las palabras.Hace martillosque la voz!No hay caso!...soy hija…soy hermana…Soy parte de la voz astillada.

OSCAR AGÚ
UN POEMA NO BASTA

Un aluvión de palabras no basta.
Una cadena de rezos no basta.Una flotilla de buques mercantes no basta.Una columna de camiones de caudales no basta.
No basta. No.
Y todos allí fuera.
En Angola, México o Los Ángeles.
En Etiopía, Perú o Filipinas.
En las calles que camino.

Una colecta masiva no basta.
Hay hermanos, allí fuera, desarropados.
Demasiados. Son demasiados.
No basta. No.

ANA DANICH
DESENTERRADA DEL ÚTERO DE MI MADRE

Cuando me desenterraron del útero de mi madre
tres días antes de esa fecha la fuerza aérea de Estados Unidos disparó el primer misil nuclear aire aire para afianzar su poderío,
por ese motivo los médicos 
que de premoniciones sabían bastante
hurgaron en el vientre de mi madre que estallaba de dolor 
y decidieron que era hora de obligarme a nacer.
Mientras tanto en los laboratorios se armaban las piezas atómicas que decidirían el futuro de mi generación, 

no es casualidad que ese mismo mes la estatua  de  la Independencia mexicana fuese derribada
por el devastador terremoto “Del Ángel”. 
Así lo  llamaron por los héroes que llevaba escondidos entre sus alas…
En la actualidad  nadie lo recuerda pero en Cheliábinsk 

cuatrocientos setenta mil humanos quedaron condenados de por vida, 
sí, como ustedes escuchan, ¿escuchan?... 
de por vida a vagar por las calles entre los estrepitosos tarros de basura atómica, 
era noviembre y el invierno sembró doscientos cadáveres en la nieve. 
Mientras tanto Laika agonizaba en el espacio
y los marroquíes de Ifnile metieron a Francisco Franco el asta de la bandera española por el culo.(no es necesario explicar por qué se crearon los ejércitos de liberación nacional)
La cuestión es que fui creciendo con los proyectiles que los imperios dirigían hacia las mejores mentes del mundo, 

las mismas que insistían en el vuelo inocente de una paloma 
antes que oír el estrépito de las balas
cayendo como racimos de uvas y embriagando al mundo con el poder de las feroces guerras desatadas sobre el desprotegido nido de los pájaros.
Ahora entiendo por qué no lloré la noche en que nací, 
cuando la maquinaria de la muerte cayó sobre el globo terráqueo asolando la tribu humana.
Las enfermeras enfurecidas por mi obstinada asfixia 
se encargaron de hacerme expulsar el veneno de mi sangre de hembra rebelde por tradición familiar
que se negaba a ser arrojado de mi cuerpo. Mi Cuerpo, (lo reafirmo por si acaso)
hasta ese momento no era otra cosa que un manojo de nervios retorcidos por la angustia del nacimiento 
y la certeza de comprobar la negritud de la vida.
Fue así que sus golpes estallaron en mí 

y el ojo cavernoso de la noche
me cubrió con su oscura mancha sobrenatural. Entonces vomité mis demonios sobre la placenta que me unía al mundo, 
vomité mi terror sobre los hogueras,
sobre los fuegos que ardían en los vientres de las muchachas ultrajadas,
vomité  los abortos clandestinos y sobre los ojos radiantes de los niños
que en sus casitas calefaccionadas lamían las tetas de sus blancas madres, 
vomité mi veneno sobre los vergas de los coyotes que devoraban  a los ingenuos.
-¡Ave María purísima, llena eres de gracia, impide que los  lobos del mundo arranquen la cabellera de los inocentes, 

te lo suplico, María, llena de gracia!
pero ella no escuchaba.         Nunca escucha.           Tan sorda sos,  alabada.
¡Ella vive en un mundo al que vos no entrarás ni por obra del Espíritu Santo! 

gritaron los médicos que me obligaron a nacer a la fuerza,
y  crecí bajo un cielo de espanto aferrada a la ilusión de dormir un sueño
y no una pesadilla que ocultaba 
cerebros destrozados detrás de las cortinas.
Mientras tanto el Napalm quemaba los cuerpos de los niños nacidos en Vietnam,

mientras tanto en los subterráneos orinaban los nauseabundos de la tierra,
mientras tanto las ruedas de un tren pisaban la cabeza de un suicida loco,
mientras tanto lores de los golpes militares depredaban el suelo de América latina,
mientras tanto  buitres rapiñaban el hígado negro de las madres africanas.
Mientras todo eso pasaba yo iba creciendo acunada en el abrazo del odio,

él me cantaba canciones de venganza, hubiese preferido que fueran de justicia,
pero no, él era tan obstinado como yo y cantaba para que no me durmiera
con el murmullo mentiroso del humo y el soma que recrea paisajes de ficción.
Entonces definitivamente crecí, 

definitivamente me desenterré del útero de mi madre,
definitivamente aullé el aire de mi cuerpo como una loba pariendo un mundo nuevo 
y le di vida a los fetos hasta arrancar de mí el veneno de la muerte / definitivamente.

PÁGINA Nº3 - ENSAYO

SUSANA GRIMBERG
(Argentina)
LUCHANDO CONTRA LA NEGATIVIDAD

“Un optimista ve una oportunidad en toda calamidad, un pesimista ve una calamidad en toda oportunidad.” Winston Churchill


Estamos viviendo tiempos en los que la mala onda no sólo se hace sentir sino que siempre hay una excusa a mano para justificar el motivo del malestar. Hace un tiempo, comenté que un alumno propenso a protestar, aún cuando no tuviera motivo alguno (“no se de qué se trata pero protesto”), apareció una tarde con una remera holgada, de un azul celeste muy parecido al que usaban los Pitufos. Apenas entró a la clase y antes de que empezara a protestar, lo saludé con un ¿cómo anda el Pitufo gruñón?, que no sólo lo desconcertó sino que hizo que perdiera el mal gesto que lo caracterizaba 
No siempre se puede armar un chiste inspirado en un sujeto propenso a la mala onda. Iba a decir víctima de su propia mala onda que lo lleva a ver el mundo en gris. Los conocemos: está el que destila odio, el que disfruta humillando al otro, el que avasalla, el que manipula con mentiras, el que arremete desvalorizando al otro para sentirse bien él, el que daña sin jamás proponer una reparación. Entre estas personas, sin tomar al que sufre por una depresión agravada por determinadas situaciones de la vida que por alguna razón no puede resolver, se encuentran tanto el autodestructivo, como el decididamente perverso. 
El diccionario UTEHA, coincide. Persôna deriva del latín: individuo de la especie humana, hombre o mujer, cuyo nombre se ignora o se omite. Personaje de una obra literaria. La voz persona fue aplicada en un principio por los romanos a la máscara resonante que usaban los actores en el teatro. 
Antonio Machado se refiere a estas personas nocivas con su "mala gente que camina y va apestando la tierra", pero ¿existe realmente la gente "tóxica"? Debo decir que sí. Son los que se molestan por el bienestar ajeno y lo destruyen, descalificándolo. Sin duda alguna, los políticos que sólo buscan ser escuchados y prometen lo que saben que jamás van a cumplir, aunque parezcan tener una buena onda, se suman a los de mala onda por el cúmulo de mentiras que suelen proferir. También muchos jefes, “magistrados de la verdad”, nunca están dispuestos para alabar al otro sino todo lo contrario. 
Cuando la negatividad es un sostén. 
Ernest Hemingway dijo que “la gente buena, si se piensa un poco en ello, ha sido siempre gente alegre”. 
También, Confucio decía que “si uno se topa con gente buena, debe tratar de imitarla, y si uno se topa con gente mala, debe examinarse a sí mismo". Es decir, decir el sujeto debe examinarse a sí mismo, porque debe ponerse en juego algo de lo propio como para toparse e insistir, con los caracterizados por la mala onda o mala vibra, como se suele decir. Es que la mala onda es, a mi parecer, equivalente a la mala energía que produce una vibración desagradable en el que no es afecto a la mala energía. 
¿Qué sucede con los pesimistas consuetudinarios? A mi parecer, pueden ser más lúcidos, inteligentes y osados además de no estar afectados por la mala onda que, según las palabras del editor Kreimer, esa negatividad termina siendo contagiosa.
Las personas "tóxicas" influyen en la salud tanto física como psíquica del otro. A esas personas se las controla quitándoles su poder, escapando de ellas o no permitiéndoles acceso a nuestra intimidad. Si se debe convivir con ellas, en la familia o en el trabajo, hay que abstraerse mentalmente de su presencia y acciones.
Pareciera que los seres humanos ya no somos los que establecemos nuestras propias reglas de convivencia las que se llevan a cabo pasando por encima de leyes, parlamentos y gobiernos. O, mejor dicho, los parlamentos y los gobiernos acaban haciendo las leyes a su gusto. El mal humor es una de las manifestaciones que produce esta sensación extraña e inquietante. Es decir, un humor sádico que se descarga sobre el más débil, el cual es tomado como chivo expiatorio de prejuicios y frustraciones. La burla y el sarcasmo aparecen como una agresión franca sobre el otro, además de ser una de las muestras de la verdadera cara del poder. 
Frente a este entramado social resquebrajado, una degradación de valores e ideales y la importancia del éxito, el zapping y lo descartable, los analistas debemos dar cuenta de las transformaciones en la subjetividad, donde lo que predomina es el trabajo con lo negativo. Con este término me refiero a patologías en las que aparece un agujero, el vacío, la nada, un destino trágico del funcionamiento psíquico y el pasaje al  acto. Las pasiones del ser humano no son ni puras ni simples. Es Spinoza quien nos revela que están compuestas de amores y odios, de alegrías y tristezas aunque siempre una afección es más fuerte que las otras. 
Una política de las pasiones alegres que enfrente a las pasiones tristes: el miedo, el odio, la resignación y la apatía. En este sentido el humor puede ser uno de los instrumentos para que el dolor se ilumine en esperanza ya que, como decía Nietzsche “el animal de la tierra que sufre más fue el que inventó la risa”. 
No puedo no mencionar la película norteamericana “Mejor imposible” (As good as it gets) de 1997, dirigida por James Brooks y magistralmente interpretada por Jack Nicholson, Helen Hunt, Greg Kinnear, Cuba Gooding Jr. entre otros, que narra los problemas causados por un escritor maniático (Jack Nicholson), que padece de una neurosis obsesiva tan severa, que no puede tocar ni permite ser rozado por ninguna persona y menos aún un perro. Es el vecino más desagradable y desagradecido que se pueda tener en Nueva York. Entre sus rutinas está la de comer todos los días en una cafetería, donde le sirve camarera y madre soltera Carol Connelly (Helen Hunt). También lo padece Simon Nye (Greg Kinnear), un artista gay que vive en el apartamento contiguo al de Melvin, sufre constantemente su homofobia. Sin embargo, el día que Melvin debe hacerse cargo de un perro muy pequeño y aunque detesta los animales, la compañía del animal contribuyó para que suavizara su carácter. Por otra parte, la camarera supo ayudarlo a reconciliarse con la vida porque, pese a la “mala onda” de este sujeto, ella le enseñó que la vía del afecto es la mejor. 

“Yo solía pensar que era pobre. Pero entonces me dijeron que yo no era pobre sino necesitado. Luego me dijeron que era auto denigrante pensarme como necesitado. Yo era un carenciado. Luego me dijeron que ese ya era un término gastado. Yo era desaventajado. Hoy sigo sin tener un centavo. Pero tengo un vocabulario riquísimo.” Jules Feiffer

PÁGINA Nº4
POESÍA ARGENTINA: FORMOSA

NATALIA ESTHER CUEVAS
EL DESAMOR

El desamor...
no veo sus raíces pero sus hojas
han tapado a los hospitales
los asilos
los psiquiátricos
y hasta a la criatura
más remota...
el desamor
con sus horrendas costumbres
neutralizando la sangre
con sus eléctricas langostas...
no duerme,no pronuncia palabra,
no mira pero paraliza mi boca...
el desamor,desde el génesis hasta nosotros,
convirtiendo la virtud en roca.

FERNANDO ACOSTA
LA CARRETERA DE LOS INCENDIOS

veo la noche desde una botella,
es negra brillante
es una serpiente

veo la noche,
un canto como un aullido
respirar tan hondo
hasta que la inmensidad
resquebraje los pulmones y luego
dejarla salir libre entre el pasto
hasta que corte filosa el asfalto gris
como a una cinta de ceniza

nuestras voces seguirán rectas
hasta que ellas mismas
decidan desvanecerse
hemos disparado
una canción
hacia el universo


HUMBERTO HAUFF

 POEMA 4

Llueve.
Nos olvidamos de cobijar las alegrías
y ahora la humedad las enmohece
y andan por los cuartos tiritando
Las veredas son ahora ríos
y al amanecer debemos buscarlo
desmalezando la bruma a machetazo limpio.
Llueve.
En las escuelas expuestas bulle el clima
y retozan niños y esperan hombres
a quienes les sale del pecho brotes
para bendición del cántaro.
Con los pies en el agua somos cebollines
verdes de coraje duro, y en las almas irritadas
el salvaje aliento de junio
reniega incesante.

ORLANDO VAN BREDAM

CICLO

Todo tu tiempo
es este espacio de árboles
que disuelve la lluvia.
Envejeces
con la misma lentitud de la hormiga que devora una hoja
pero envejeces.
La memoria es esta vieja colmena abandonada,
detrás de sus altos pastizales
has perdido la huella de otros días.
Ya no forcejeas con el sol.
Rehuyes los espejos.
Tus ojos son avispas luchando entre los escombros.
Las palabras inválidas
se mueren en tu boca.
Te hurgas el corazón.
Es una casa enmohecida de zaguanes clausurados,
ha disuelto tantas sales siniestras del otoño,
tiene una música tan áspera
como los dientes del invierno.
Sin embargo,
sigues besando los pies del día.
Has sobrevivido a tantos nombres
que hoy distraes la memoria.
¿Pero cuándo la palabra oscura,
la inefable hoguera?

ZULMA LILIANA SOSA

VINCULADO A LO OBSCENO

dos cosas son distintas / si la una no es la otra /

aunque sean idénticas.
un canto es la vertiente del celo en agonía /
un canto nono / un anciano fumando su dedo
de la mano izquierda / mientras la enfermera junta
las cenizas /
un canto segundo / la fiebre del mar / por esos
flujos misteriosos del canto primero 7
cualquier canto es el jardín de monstruos con
la niña corriendo con los ojos vendados /
todos los cantos campean inmundicias y la fe
de las necesidades en la cama /
pero el niño va de cuerpo en la cuna /
y Federico  canta las nanas / inocente y salvaje /
mientras los fusiles / consultan la hora….

PÁGINA Nº5 - NARRATIVA

SONIA CATELA
(Argentina)
HOMBRE CONTRA SÍ MISMO

Mucha fiebre, mi marido en llamaradas debe consultar a un doctor, pero ¿él? Andá Simón, seguro te pegaste un virus, una infección en alguna parte de tu cuerpo. Tosés demasiado.
Pero este hombre, que se rige por su propia Constitución personal, rechaza mi sugerencia violatoria de su carta magna: --Mirá si yo, justamente, me voy a poner en manos de los médicos y la industria farmacéutica proveedora de venenos, ambos socios de este multimillonario negocio en que han convertido la medicina.
Y diagnostica: -‑Me curaré con ajo. El ajo mata todo, bacterias, virus, parásitos.
Pero ¿no se da cuenta que sin una receta de profesional diplomado, le van a descontar los días que falte? ¿cómo justificará ante la empresa su no concurrencia al trabajo?
El escribe una carta con sus puntos de vista sobre tal ausencia, lo que seguramente le va a costar el puesto en la compañía Bayer donde trabaja desde hace un par de meses.
No hay empleo que Simón pueda prolongar en el tiempo, aún de proponerse ese objetivo.
Porque vaya si ostenta antecedentes en su prontuario. Como cajero del Money Bank se presentaba ante su mostrador con remeras que agitaban sus "Yankis go home", "No son ustedes los que nos dan de comer, patrones, sino nosotros los que llenamos sus bolsillos". "Abajo el imperialismo yanqui". Y citado cada vez por el gerente e intimado por fin con amenaza de despido si repetía una vez más uno de esos ultrajes, terminó cerrando la puerta detrás de él como un triunfo.
Simón se encoge de hombros. Se entrena en cursos diversos y ahora ha cambiado de estrategia. En vez de exhibirse, disimula. Cada vez que puede sabotea a la empresa para la que trabaja, pero desde el anonimato. Activa la alarma de incendio con humo de cigarrillo y el supermercado debe evacuar a clientela y personal, lo que representa para la empresa lo peor del horizonte: paralización de ventas durante algunas horas. Simón se retrae, luego permanece inactivo un par de semanas. Después vuelve a arremeter: desconfigura el sistema de internet: -‑Inútiles‑, grita el gerente del hipermercado a los encargados de la red y el equipo se vuelve loco porque ya se perdieron las ventas de media jornada con las cajas imposibilitadas de funcionar.
Simón brinda con un trago de tequila.
En Maxims, otra de esas grandes empresas, llega un día y realiza su rito de la pachamama. Según él, sigue la tradición de su abuelo coya.
-‑Madre tierra -tiende en el suelo el manto multicolor, altar de la ceremonia, coloca sobre él ofrentas, chicha, agua bendita, hojas de coca, porotos. Y danza alrededor ingiriendo aloja entre velas blancas que circundan su locura, con excrementos de vaca que él agita y convierte en sonoridades andinas.
Escenografía que espanta a la clientela.
Cuatro forzudos lo transportan al sótano y lo arrojan al piso polvoriento así "entrás en contacto directo con tu tierra".
Pero a Simón nada lo inmuta. Sin embargo, hoy lo sacude una noticia necrológica: -‑Acaba de llamar tu madre, mi querido. Ha muerto tu viejo.
El patriarca. Dueño de un taller metalúrgico que provee de repuestos a cierta compañía automotriz y da empleo a cien personas. Apenas cae la última palada de tierra sobre el difunto, Simón se hace cargo. Entra en la metalúrgica con su título de patrón colgado del pecho. Dos reflectores apuntándole el rostro. "Vamos a poner las cosas en claro, señores -declama Simón con autoridad-, aquí se viene a producir, en serie. Cadena que no puede ser interrumpida por alguien que quiera rascarse los genitales. Marcaremos metas de producción. Metas que irán superándose bimestralmente. Fichas individuales de rendimiento y colaboración. Quien no concuerde con los nuevos procedimientos y métodos de eficiencia, tienen la puerta abierta para marcharse".
Discursea, de corbata y traje. Recibe los aplausos de los chupamedias devolviéndoles promesas de recompensa.
Simón se descascara de sus sucesivas capas, llegando a quien verdaderamente es. Simón amo. Simón mandamás. Simón dueño y cacique. 
Brazos en alto, agradece los aplausos como general en el palco de la Rosada. Simón alzándose en su total magnitud: patrón.

PÁGINA Nº6
POESÍA ARGENTINA: CHACO


MEMPO GIARDINELLI
SONETO PARA AUGUSTO ROA BASTOS

Esta tierra, señores, es la tierra
de Patiño, del Hombre y de su Hijo,
donde un Yo, Supremo, así lo dijo:
que es suprema idiotez hacer la guerra.
En el Norte del Plata, fulgurante
domicilio del puma y de la garza,
donde duele el amor y a veces se alza
el sol con las guitarras por delante,
no dejaré esperanzas en la entrada.

Son tus libros el canto y el regusto
del bautizo en ríos y cascadas
—Paraguay, y Bermejo, y Pilcomayo—

para cantarte, universal Augusto,
yo que sigo cantando cuando callo.



PÁGINA Nº8
POESÍA ARGENTINA: SANTA CRUZ




PÁGINA Nº10

POESÍA ARGENTINA: CORDOBA

LUIS ALBERTO AMBROGGIO
CANTO IICANTO II

Epopeya desnuda de la paz no valorada:
les cuesta a los próceres levantar los dolores que tienen
pero viven audazmente otro día somalí, sudanés,
en cualquier gheto.
Se ha glorificado erróneamente como héroes de la guerra
a los muertos.
Sobrevivir no pertenece a la rutina.
Estamos condenados a vida
so pena de una muerte cotidiana.
Epopeya del amor y el sueño:
las puertas que se abren adelante,
adentro, al lado, están infectadas
y, sin embargo, se besan
con una pasión que los encierra
y crean horarios de ilusiones.
El himno enarbolado del orgasmo
está hecho de una sola raza.
Epopeya del lenguaje,
El abecedario de cada aliento,
"ese cuerpo hacia todo
esos ojos abiertos."
Epopeya de la lágrima
Mundo húmedo de resúmenes inauditos
Agua viva del río de los cuerpos.
La necesidad que mendiga a las manos disfrazadas
gestos con ventanas, llantos de cocodrilo,
tiburones sueltos en campaña.
Epopeya del mundo diario
que, desde el silencio cobardemente vemos.
La mítica Troya ya tuvo su canto.
                               
                          


PÁGINA Nº7 - NARRATIVA



Epopeya del mundo diario                                        
que, desde el silencio, cobardemente vemos.
TINA ELORRIAGA
los plásticos y los escombros pero no los pétalos bajo el rocío
los gremios de rufianes pero no los solitarios
los banquetes y los festines pero no la alegría
los ruidos y los estrépitos pero no la música del amanecer
las mesas servidas como nunca pero no los aromas
las estrecheces de espíritu pero no la compasión
los bandos del poder pero no los secretos del habla
las máquinas traganíqueles pero no el incrédulo azar
las meretrices y las zorras pero no las diosas de la noche
las acritudes y las ferocidades pero no las revelaciones
los circuitos integrados pero no el despertar de la hierba
los malos olores pero no la transpiración de los amantes
la estupidez y la vulgaridad pero no la evidencia de lo sensible
lo redondo y lo cuadrado pero no lo indescifrable
los trajes y las joyas pero no la transparencia de las aguas
las metáforas pero no la poesía.
DESTINO
Un oscuro impulso incendió mis bosques
¿Quién me dejó sobre las cenizas?

Andaba el viento sin encuentros.
Emergían ecos mudos no sembrados.

Partieron el cielo pájaros sin nidos.
El último polvo nubló la frontera.

Inquieta y sumisa, me quedé en mi voz.


MEMPO GIARDINELLI
SONETO PARA AUGUSTO ROA BASTOS


Esta tierra, señores, es la tierra

VANESA BARRIOS

FRANCO BOCZKOWSKI

CLAUDIA MASIN

ESTEBAN GONZÁLEZ

SUSANA SZWARC

PÁGINA Nº 7 - ENSAYO


LUIS BRITO GARCÍA
(Venezuela)

ENSAYO SOBRE ENSAYOS LATINOAMERICANOS 


1. Con perdón de los ensayistas: las estrellas del equipo de Nuestra América son narradores y poetas. Y no por falta de oportunidades al bate. Hojee el lector cualquier publicación cultural y la encontrará agobiada de enjundiosos tratados. Apenas por el qué dirán se admite un poema (breve) o un relato (brevísimo). Según algunos papeles literarios, poesía o narrativa no son literatura. Pues todo ensayista ejerce de crítico, y ningún jefe de redacción le rechaza un trabajo por pavos de la represalia. Otra cosa sucede con las editoriales, las cuales saben perfectamente que el público quiere versos y ficciones. Con ellos se llenan las librerías, a excepción de los manuales de autoayuda y los ensayos sobre el último grito de la moda cultural europea.
2. Género que pretende resolver enigmas, es el ensayo el mayor misterio de nuestras letras. Se estila rechazar como ensayo cualquier texto que demuestre de manera científica lo que afirma. Si además fuéramos a exigirle no incurrir en ficción o poesía, no quedaría títere con cabeza. El problema de juzgar los ensayos es que sólo los critican ensayistas. Pero el tiempo es el único capaz de revelar su perennidad o irrelevancia.
3. La imposibilidad de definir un género no implica la dificultad para clasificarlo. Negar que en Nuestra América se cultiva un ensayo político sería pretender la inexistencia de Bolívar, Sarmiento, Martí, Vasconcelos, Mariátegui o Benjamín Carrión, quienes fueron ante todo ideologías en pie de guerra. El poder toleró el ensayo político mientras saliera positivista, vale decir, partidario de la sustitución de la población y cultura americanas por las europeas. Después, parte de los más celebrados ensayos políticos se redactaron para demostrar que el arte no debe ser político. Consúltense los demoledores ensayos La CIA y la guerra fría cultural, de Frances Stonor Saunders, y Mundo Nuevo, de María Eugenia Mudrovic, quienes prueban que mediante el llamado Congreso por la Libertad de la Cultura y la Fundación Ford, la policía política del más grande imperio de la tierra financió un elenco de revistas y ensayistas europeos y latinoamericanos para que predicaran el apoliticismo. Toda policía es política, me dijo una vez un guerrillero sandinista casi niño. Todo ensayo también.
4. Pero para un ensayo la mejor forma de ser político es no serlo. Releamos Memorias del Fuego, de Eduardo Galeano. Ni ostensible catecismo ni visible proselitismo electoral lo agobian. Las voces de la Historia dialogan con las tramas de la epopeya, de la cotidianidad, de la exageración. Hasta las miserias tienen su sitio para contrastar con la talla ciclópea de la saga. Contra la panegírica que califica las Memorias… como Historia, narrativa y poesía, alega el resentimiento que no son ni lo uno ni lo otro ni todo lo contrario. Acierta: son el ensayo épico, que enseña que cada gesto, cada escaramuza tiene su sitio en la colosal batalla del mundo.
5. Ah, por favor, nada de épica, me dirán. Somos indios mansos sin más patrimonio que la resignación. No, señor: se nos murió la Historia y nos dejó vivitos de milagro. Está bien. Allá va el otro ensayo que sigue a los seres pequeños demostrando que son grandes a su manera. Aquí está el huraño Carlos Monsiváis reseñando a los meros machos que acuden en tropel a las galas de Juan Gabriel, a los topos humanos que salvan prójimos en pleno terremoto, a los movimientos sociales que proliferan en un modo de vida mexicano que sólo se puede definir como"la catástrofe diferida". Por allí anda Edgardo Rodríguez Julia informándonos sucintamente de los éxtasis de Una noche con Iris Chacón (la bomba de Puerto Rico). Allí está José Ignacio Cabrujas hipotetizando que en cierta época se prohibía retratar a los diputados porque eso ponía en cuestión su virilidad. Es el costumbrismo metafísico: una crónica de lo trivial que revela profundidades y abismos, cuando no ternuras.
6. A ver, ya nos pusimos bolerísticos y terminaremos nostálgicos. Por ese camino se afirma que es no sólo recuperable sino valiosa la inanidad de la memoria, y así llegamos a textos capitales como Caracas física y espiritual, de Aquiles Nazca, o La tierra de Venezuela y los cielos de sus santos, de Alfredo Armas Alfonso, o Gallego de Samuel Barnett.
7. Ya está. Ya dejamos de lado todo vestigio de raciocinio salvo por su fruición estética o decorativizante. Por aquí se va por el ensayo barroco, que opera, como el estilo que le presta su nombre, excitando la fe por vía de la abrumación sensorial. José Lezama Lima originó el pecado de suscitar atmósferas de paralizante éxtasis acumulando referencias más que cultas culteranas. Diáfana sierpe de la alucinación severo maneja Sarduy. Maravilla cómo se afana tanta sombra engastando fulgores. Lo que se dijo, se dijo, irrefutable en la carnalidad del verbo. Trópico entrópico.
8. Dos caminos hay hacia la mística: la proliferación y la sencillez. Vale decir, todos los caminos llevan a la unión trascendente, por la selva barroca o por el desviado trazo de la parábola. No ha menester teología, ni siquiera de la Liberación, para despojar el ensayo de enrevesadas pompas eruditas y dejarlo en el hábito franciscano. Y sin embargo dice mucho algún apólogo de Frei Beto sobre los llamados patrimonios de la humanidad, o alguna florecilla de Ernesto Cardenal sobre la poesía de uso.
9. Diagnosticó Meter Brook un Teatro Muerto, correcto, bien montado, pero que como el amigo latoso aburre a todos y a nadie interesa. Sírvanos su certificado para clausurar la urna del Ensayo Cadáver, que no está muerto, sino mal embalsamado. Acucioso, atildado, melindroso, maquillado, informado, compuesto. Del difunto hablemos bien y démosle sólo la última mirada antes de su descanso eterno. Muere sin nacer todo relato o verso ensayístico. Sólo está vivo quien se va de juerga con las malas compañías de la narrativa, la poesía y la contundente estadística.                                 
PÁGINA Nº 8 - POESÍA ARGENTINA: SANTA CRUZ


MARITZA KUSANOVIC
YO NO ESTOY HACIENDO POLÍTICA

usted es político Su forma de andar y sentarse es política Su forma de ver y desde donde mira es política Sus deseos y sus gustos/ sus ascos y dis-gustos es política
usted es político Su vestimenta y su desnudez es política Su alimentación y su dieta/ su orden y su basura es política
usted es político En su lengua y en sus oídos En lo que toca y lo toca En lo que deja de tocar y en lo que nunca le toca
usted es político En escena o como espectador En su actuación y en su aplauso es politíco
del lado en que dormís en lo oscuro Y del lado en que te levantás cuando no hay sol
es

político

JORGE ALEGRET
XV

sobre el aroma de tu piel, ¿quién navega en la voz
multiplicada que a nadie sacia?, ¿qué haremos con los padres
y los hijos, los guerreros y los amantes, cuando el sol se muera
al mediodía?
Con las tristezas del Andalús en la sangre
intento plegarias inventándome luceros
esquinas de faroles mágicos y malaguetas.
Sobre un tonel de niebla baila la mujer que pierdo en sueños
corren caballos árabes, regresan los toros ciegos
y canta en vísperas cifras de hechicería un moro.
Qué sé yo de redes y peinetas de apuñalar la noche
qué sé de humores y venganzas animales y divinas
qué sé de escotes rojos donde mirar el mar en llamas.
Hay fandangos pendientes mientras la vida corre
y entre las dársenas abandonadas de la memoria
busco el ruedo, hecho un garabato de coraje entre barcos                                                                                    encallados.
crujientes, las almitas
se trizan como algas secas
bajo Kren en carne viva.


SARA ALEJANDRA NEGRÓN
ABSORTO EN SU ARTE

Absorto en su arte
Detrás de los alaridos
admiraba su azote constante,
absorto por la genialidad
de su crueldad infinita.
Abriendo franjas, largas,
finas, tersas, intensas,
rojas carmesí corría lenta
y suave sangre caliente.
Destellos de ira
pestañaban en su mirada
atravesando su cordura
llegando a la locura.
En la comisura de sus labios
se desprendía su inmensa sonrrisa
sus latidos, eran alaridos de placer,
gozo y desenfreno cruel.
Su gemir eran melodías a sus oídos
el crujir de huesos mecía su cansancio,
pintando de azul morado
el cuerpo inanimado de su víctima
escribía en el suelo su pobre vida,
para él, sólo su juguete preferido.


SEBASTIÁN TRESGUERRES
AMO RARO PATAGONIA.



Amo raro patagonia 
casi muerto de frío y de cerveza, 
casi fuera de esta mente.
cuando la meseta esté podrida llena de ácidos con armadillos pululando bolsas de basura
y gaviotas deformes persiguiendo sardinas ciegas, 
¡políticos gigantes cagando mierda radiactiva!, masticando niños que han matado con subsidios!
achicorias con los pétalos llagados.
[hiéreme con las puntas de tus vellos decapitados.
[inyéctame con tus uñas con tus jeringas el amor de nunca, 
el amor de nadie.
veo ella en las mesetas de sodio,
en el odio de la estatua de bronce, 
en la luz que lleva hielo al sol.
fuego acuático en un mundo,
sube el corazón de hielo iluminando el anti-día.
triza semi-luna vaginal bajo tu pubis en invierno
la muerte es una diosa lésbica.
Lloran sodio tus pezones 
transparencia de los vidrios,
danza en sangre la memoria de los perros subidos a los perros,
hígados y gónadas empiezan a apalear el amor de nuestros corazones:
torturemos tus vísceras huecas,
la puta que eres en la mitad de tu cuerpo.


PEDRO NICOLÁS CARRIZO

AVENIDA ROCA

Y el silencio es una mancha de sangre incorregible 
Hay cadáveres que son tan divertidos! 
que golpean con sus huesos de sapos 
golpean en sienes los asfaltos, 
que dibujan tactos en la noche 
y galopan invisibles en misterios. 
Ellos tan divertidos 
tan cómicos 
que tienen la inquietud de un niño 
traspasando las paredes, 
se escapan trémulos de sus epitafios 
claros, vencidos, anónimos. 
Buscando en el aroma de la sangre 
de petrificada insignia invertebrada 
el acero de la carne hacedora. 
Son cadáveres tan divertidos y llenos de vida 
que aún buscan modernos de plumas 
con la pausa del grito 
a las raíces venerantes de la roca. 
Son tan divertidos como insatisfechos 
Oh!! Indio poeta 
sobre sepulcros vendados 
donde revienta la sangre invisible
que nos mancha. 

PÁGINA Nº 9- NARRATIVA


MARIANELA PUEBLA
(Chile)

PRIMER VIAJE


Con la mochila al hombro subí al autobús. Era la primera vez que viajaba solo, y eso me hacía sentir adulto. Mi abuela estaría esperándome en el otro extremo del trayecto. Sentí las campanadas de un reloj anunciando las 8 de la noche. Me sorprendí no saber de dónde vinieron esas campanadas. Pero al ver el rostro indiferente de los pasajeros, decidí no prestarle atención.
Llegué hasta el número 13 y me acomodé en el mullido asiento junto a la ventana. El bus se ponía en movimiento y dejaba una estela de pensamientos apesadumbrados, que caían sin ruido y asustados al sentirse lejos del confort de mi cerebro. Puedo decir que habían muchos pasajeros en los otros asientos, sólo que el espacio junto a mí continuó vacío hasta la próxima estación de buses. Un hombre pequeño y raro dejó su maletín en el compartimento, sobre nuestros asientos, y se ubicó junto a mí. Lo miré de reojo, pero él parecía ignorarme y opté por observar la calle que se alejaba con su bullicio de vendedores ambulantes y no darle importancia.
Al salir a la carretera el bus tomó más velocidad. Las luces de neón alumbraban, hasta que salimos de los límites de la ciudad y nos adentramos en la selva asfáltica y oscura, iluminada sólo por los vehículos que allí transitaban. Saqué mi celular y me acomodé para encontrar algún juego entretenido. En ese momento el bus apagó sus luces y algunos pasajeros prendieron las lámparas personales de sus asientos. Pensé en encender la mía pero algo me lo impidió, fue sorprendente, el hombrecillo me estaba ofreciendo un cigarrillo, lo miré con horror, nunca en mi vida he fumado me dije para mí. Sacando coraje y con voz desconcertada le dije que no fumaba y que sólo tenía 14 años. Además, musité en un murmullo que estaba prohibido fumar en el bus. El hombre hizo caso omiso y encendió tranquilamente su cigarrillo, expulsando el humo sobre mi cara.
Moví mis manos molesto en señal de protesta, mas, el hombre sonrió mostrando un diente de oro que relucía en su boca, mientras disfrutaba su mala educación. Entonces me di vuelta hacia la ventana tratando de esquivar su grosería. Deseé que los otros pasajeros lo denunciaran y lo hicieran bajar del autobús. Qué desgracia, ahora que viajaba sólo y quería disfrutar de mi libertad por unas horas, y este individuo hacia cosas desagradables y prohibidas. Escuché su voz carrasposa que me hablaba. Lo miré muy feo, como diciéndole y ¿ahora qué quieres? Él parsimoniosamente me encaró, expulsando el humo que mantenía en su boca. ¿Qué hace, le reclamé? Mira niño, te estoy ofreciendo algo que te gustará mucho, prueba un cigarrillo y verás que no me equivoco. ¿Está usted loco? Aquí no se puede fumar y no me apetece su cigarrillo, ¡vaya a fumar a otra parte!, le contesté indignado. Cálmate niño o te bajarán del bus. ¡Al que bajarán es a usted!, si me sigue molestando. Te diré una cosa chico, este bus no llegará a destino, si yo me bajo se acaba el viaje. Lo miré incrédulo, realmente el tipo estaba loco de remate, a lo mejor era un delincuente e iba a asaltar el bus, pensé. Preferí no continuar esa estúpida conversación y nuevamente traté de concentrarme en mi celular. El humo del cigarrillo invadía todo el bus y no podía creer que nadie reclamara, esto era inaudito, si mis padres se enteran pondrán un reclamo en el terminal de buses. No entendía cómo nadie hablaba o el ayudante del conductor no se paseaba por el pasillo como usualmente lo hacía.
Tosí varias veces con el fin de hacer un poco de ruido y advertir a los otros pasajeros sobre este tipo, sin embargo nadie se movió de sus asientos, parecían estar en un mullido sueño, mientras yo seguía tosiendo de verdad por el humo que me rodeaba. En un momento el tipo se levantó tranquilamente y anunció que iba al baño dejando sus cigarrillos en su asiento. ¡Cuídamelos!, dijo y se fue. Yo me quedé atónito, era el colmo de la patudez. Salí del asiento apurado, quería encontrar otro lugar para viajar solo. Lo que más me llamó la atención y puso mis cabellos de punta, fue comprobar a medida que avanzaba hacia adelante, que no habían pasajeros en los otros asientos, ¡el bus estaba todo desocupado! Entonces fui hacia la cabina del conductor y golpeé con desesperación la puerta, pero nadie me abrió. Con fuerza la empujé y con estupefacción descubrí bajo una nube de humo que el hombrecillo manejaba el bus, tenía un cigarrillo entre los labios y con una mueca irónica me dijo que volviera rápidamente a mi asiento, que no tenía permiso para abandonar el bus. Corrí como loco por el pasillo casi llorando, no había nadie. Por las ventanas se veía a la carretera avanzar con rapidez, cual un relámpago. Volví a mi asiento entre lágrimas de terror, me ajusté el cinturón, lancé la caja de cigarrillos lejos de mi vista, hasta que sentí el estruendo.
No sé cuánto tiempo transcurrió de aquello, desperté cuando un bombero me pedía que desabrochara mi cinturón. Miré atontado a mi alrededor y vi gente herida, gimiendo, fierros retorcido, asientos salidos de su lugar, Todo era un caos. Como pude me levanté de mi asiento que milagrosamente se encontraba en su lugar. Mi cabeza estaba inmovilizada, alguien me había colocado un cuello y con dificultad me ayudaron a salir de ese infierno. No entendía nada, miraba a los heridos en el suelo de la carretera, mientras las ambulancias ululaban llevando a esa gente a los hospitales. Un enfermero me revisó las piernas. Me quejé de dolor  de cabeza y espalda. Anonadado pregunté ¿qué pasó? El enfermero me dijo que al chofer le había dado un infarto mientras manejaba y que tuvimos suerte, que hubo pocos heridos, algunos sí de gravedad, pero una sola persona muerta, el conductor. Menos mal que venías dormido y con el cinturón puesto, ¡buen chico!
Un bombero me trajo un bolso negro que reconocí de inmediato, ¡ése no es mío!,  tengo una mochila, dije, pero él abrió el bolso y mostró mi celular, ¿no es tuyo? Lo miré y reconocí, sí, es mío, ¡Oh, entonces el bolso es tuyo muchacho!, ah, mira, ¿ya estás fumando?, ¿no?, preguntó el bombero con una sonrisa. Quise abrir la boca para protestar, pero él me calló. Shiss, no les diré nada a tus padres, susurró. Este… Shiss, no te esfuerces, vamos hacia el hospital, relájate chico, adiós. Antes de que el enfermero cerrara la puerta de la ambulancia, lo divisé, ahí estaba riendo a boca abierta con el bombero, se veía su diente de oro, me saludo con la mano, no pude más, mi cabeza giró y giró y perdí el conocimiento.


POESÍA ARGENTINA: CÓRDOBA


SERGIO PRAVAZ
EL VUELO DEL JARDÍN

El camión antidisturbios
es inmenso para el jardín recién plantado
Las bestias se sacuden
Los jilgueros se desbandan
en la plaza rota

ANGIE FERRERO
LA SOGA EN LOS PIES

Hay mujeres que vuelven al camino
entregándose a las lágrimas que por años no cayeron de sus cielos
Hay mujeres que dijeron que sí hasta partirse el mentón y sangrar apenas
y que hoy sacuden sus cabezas en un grito de ya no
Mujeres que dejaron sus armaduras para dormir la siesta con la ventana abierta
que con valija en mano o sin ella
salieron de las cuatro paredes de su asfixia
Mujeres que empuñaron los cuchillos y atravesaron las entrañas de su culpa
corriendo sangre de su sangre
matando ancestros y fantasmas
Las veo en las calles con miradas feroces
cortando las cuerdas vocales de sus miedos
y ya no escuchan que no valen
sólo su silbido al recorrer las veredas

LUIS ALBERTO AMBROGGIO
CANTO II

La mítica Troya ya tuvo su canto.

SONIA RABINOVICH
MEMORIA


Por qué no nos queda al menos
una marca en la piel.
Algo que diga
que nos ganaron los volcanes
que nos abrasó la lava
que no hubo día ni noche
ni pensamiento ni bosque
ni marea
pero que estuvo todo
                    sin embargo.
Por qué no nos queda una señal
una memoria para tanto olvido.

ALEJANDRO SCHMIDT
HORIZONTE

El árbol no tiene paz
Salen sus padres del río
Y lo abandonan
La floresta
Del cielo
Se desprende
Pero
Sola
Vibra el perfil de las ciudades
¿Das al horizonte sombra
Muy
Conmovido?
Sabe
El tiempo
Ir 
Lejos
Lejos
Recuerda
Querido arbolito
También yo
Fui un hombre quieto
Que lloraba

SUSANA CABUCHI
EL DULCE PAÍS

Entonces, tus ojos eran caramelos de miel
y hablabas
de las bicicletas que regalaba el Niño Dios
a los que no podíamos comprarlas.
El río se callaba para que tú contaras figuritas.
Yo era alegre,
y eran alegres los nísperos del patio.
Y tú eras otro,
no el hombre de hoy
lejano como todos.
Cada domingo era una sorpresa de ciruelas,
de plaza con hamacas.
Tu padre cantaba en el taller
mientras tu madre
lavaba mamelucos de amor y aceite.
El mío no había partido todavía
y llegaba al hogar con dulces y regalos.
Yo oía con asombro tus mentiras
y creía en gigantes voladores
y en ángeles guardianes
que cuidaban tu ropa y mis zapatos.
Por cada diente el ratón nos compraba mandarinas.
La abuela, abría el gran ropero
y sacaba
turrones envueltos en papeles crocantes.
Si vuelves, como entonces,
con sombrero de piel y las manos con barro
verás, que guardo aún
el corazón de las manzanas.


  -II-

El miedo no pudo burlar el ojo de la trampa     
una mariposa ciega cayó a la nada                                                         
los cerrojos ardían como una rosa de fuego en el desierto
Era  el país de las maravillas
con las campanas doblando el bronce de los días                                                                                                
Entonces   ella     la palabra      
la descarada 
la que camina a cuatro patas por el guadal y sin pudor amanece dormida en los burdeles
la inequívoca de los ojos vendados 
 desplegó sus alas ante mí
y dijo    calladita        jamás


PÁGINA Nº11 - NARRATIVA 


PÁGINA  Nº12 - POESÍA AMERICANA: VENEZUELA


LAURA ANTILLANO
ALBUM DE FOTOS

Esta foto de mi padre
cuando no era mi padre
ni el de nadie,
es la imagen de un muchacho
sentado sobre una roca
en el atardecer,
el torso desnudo
cielo oscuro y sosegado
al fondo.
Este muchacho
de brazos fuertes
no sospecha
los amores
por venir,
–los siete hijos
(más los no nacidos, a pesar
de la batalla),
las muertes súbitas,
la viudez
por partida doble.
Este muchacho
de pose
soñadora
no imagina la cárcel
por censura a su palabra,
ni la escasez o la
plenitud,
no supone la fragilidad futura
de sus arterias
en senil hipertensión,
ni algunas
soledades íngrimas.
La sombra de los árboles dibuja
líneas lúdicas
sobre la roca
que sirve
de asiento a
este muchacho.
Su pierna descubierta sostiene
doblado el pantalón,
en la proximidad del acto de
vestirse
los brazos hacen arco displiciente
y la cabeza se inclina a la derecha,
todo revela
la alegría
despreocupada,
la pasión
perpleja
de un muchacho
cualquiera,
soñando
en ignorancia
con la cercanía
de esa puerta
abierta,
imprevisible,
de la vida.

GUSTAVO PEREIRA
FIN DE LA HISTORIA

"El capitalismo es el fin de la historia"

Fin de la historia

“El capitalismo es el fin de la historia” 

Tal vez sobrevivan los metales relucientes pero no las mariposas
 los plásticos y los escombros pero no los pétalos bajo el rocío 
los gremios de rufianes pero no los solitarios 
los banquetes y los festines pero no la alegría 
los ruidos y los estrépitos pero no la música del amanecer 
las mesas servidas como nunca pero no los aromas 
las estrecheces de espíritu pero no la compasión 
los bandos del poder pero no los secretos del habla 
las máquinas traganíqueles pero no el incrédulo azar 
las meretrices y las zorras pero no las diosas de la noche 
las acritudes y las ferocidades pero no las revelaciones 
los circuitos integrados pero no el despertar de la hierba 
los malos olores pero no la transpiración de los amantes 
la estupidez y la vulgaridad pero no la evidencia de lo sensible 
lo redondo y lo cuadrado pero no lo indescifrable 
los trajes y las joyas pero no la transparencia de las aguas 
las metáforas pero no la poesía. 

ENRIQUETA ARVELO LARRIVA

SAMUEL GONZÁLEZ SEIJAS
ESPESA MAREA

Mi carta de navegación abre con puntos suspensivos.
La he venido llenando al azar
he escrito y borrado tantas veces sobre ella
con desdén, con estruendo, con ingenuidad.
Abundan en su piel los subrayados, los trazos al margen
las tachaduras.
Lo que debía ser correcto itinerario
no son sino círculos concéntricos
o laberintos redondos que me regresan
al comienzo, a la partida repetida, al bostezo.
**
Están las gaviotas poniendo un manto sobre el mar.
Dan al tiempo una sensación de fijeza,
insistentes y ancladas a su línea de flotación.
No van, no vienen, permanecen a dos aguas
entre el quedarse o el irse,
viven la tensión irresuelta de la duda.
Una fuerza en ellas descansa, una gravitación especial:
ser inicio o término de la experiencia,
vuelo o raíz de lo que será.
Desde aquí las miramos como el signo borroso
de lo que quiere avanzar en nosotros
o no quiere
**
Para entender algo sobre el mar
hay que dejarlo venir.
Que al despertarnos, las sábanas sean su nivel
o que al dormirnos
sigamos lo que arrastra su plomada.
El mar respira
acompasa
es órgano del latir suficiente.
Para entender de él hay que allanar, quitar de en medio
abrir esclusas.
Descubrir en el mismo ritmo otro ritmo.
Darle todo
y así pueda regalarnos lo que ofrece
lo que quita
la lluvia, la piedra, la sal de todos los días.

LUCÍA SALERNO

MIGUEL ÁNGEL ARIZA


PÁGINA Nº13- NARRATIVA

PÁGINA Nº14- POESÍA AMERICANA: URUGUAY

ALEJANDRO MICHELENA

SILVIA GUERRA



Venía obstruyendo desde atrás en demasía adentrando ese tiempo que se agolpa


en lo blando de las articulaciones. Y así por el camino en bicicleta entre los ceibos,


así en el empedrado y la mañana.
Estaba un poco más allá la fuente el surtidor, los topacios guardados de la fragua del viento, los anillos que quedan de cualquier extorsión. Sin embargo hay un hilo que la busca, un tiento debajo de las lonjas apiladas y que la luz transmite.
Quedan las piras, una sobre otra, el alto pelo para la tarde próxima. Esta mañana la luz filtra en las hojas y la tarde modifica sus tallos. Una granada presa en grutas toscas muda la materia reciente en una gloria verde atiborrada entre la clorofila.
Es mejor el resguardo de esa hora que confunde en las sienes. Recogerse.
El silencio es mejor. Vale la noche, vale el crepúsculo doliente, vale el pasar reiteradamente en las ventanas removidas y ser en ese instante luz en la pared
siguiente. Contra la nuca todo lo que resta: los posibles espasmos en las hojas
el halo que desprende la emoción.
Asciende entre las pausas y los hiatos en sombra de ascensor ahogando estridencia y
Mediodía poniendo trapos a los celos proyectando las demás cabelleras esparcidas
y espasmos, pero el rumor persiste, crea un submundo, o un Aire, crece apenas. Un espacio en que moverse desde el pálido papel hasta el sitio en que la carnadura de la voz va al recinto del asma y un todavía puede insinuarse, Aún, rozando el bazo enroscando en un humo como si fuera de cacao a otros anfibios que caen en la maraña de la noche, liban de ahí, entre el olor y el sueño.



ALFREDO FRESSIA

CRISTINA PERI ROSSI

JORGE ARBELECHE

DOLORES MEIJUEIRO VERDES 

PÁGINA Nº15- NARRATIVA

PÁGINA Nº16- POESÍA AMERICANA:REP. DOMINICANA

CLARA ANTIGUA
A LA ESPERA





En mis sueños y esperanzas,


En mis angustias y mis penas,
En los recuerdos y reminiscencias,
En el valor y la serenidad,
En las pisadas de firmeza y de respeto,
En los albores de mi juventud y mi adultez…
Y cansada de esperarlo he salido en su búsqueda:
Lo busqué en la mirada de aquel niño,
En las sabias palabras de ese anciano,
En el tórrido carácter de aquel señor,
En la simpleza y simpatía de esa mujer,
En la orientación tenaz de aquel experto,
En la entrega total de ese fajador…
Y aquí estoy a la espera.


A mí no me pasó el silencio...
se quedó enclavado en mi pecho
y todavía el rumor de sus olas me salpica con fuerza.
Se cierne sobre el viento
para empujar este tiovivo de apasionados giros.
Se dormitan las cadenas doradas en su embeleso.
Ya las gárgolas palidecen en la aurora de desvelos
y paren cánticos de luz
como este que adormece al cielo.
Afuera está lloviendo sol
con recuerdos latentes
mientras los abraza la lluvia.
Alto canta la noche
a medidas que muere el silencio
mientras renacen  flores en el rito
y resurgen en espasmos su agonía.
Dormita la luna con su letra
y enciende cenizas en concierto de noches.
Y estoy ahí
navegando horizontes de lunas
despoblando el tiempo.
Tránsito de rutas doblegadas de ruinas
Plumas errantes que cultivan espigas de invierno…
¿Cuándo saldrá el amor ?
Afuera está lloviendo sol...
riesgo mi equilibrio
Pericia  de su ser
Que me estrella


Desafiando mis pasos


Me molesta el viento


Que endurece mi cara
Y deja perpleja mi sonrisa
Protagonista de perniciosos episodios
Violentos agasajos
Que atropellan y
Humillan mi existencia
RENÉ RODRÍGUEZ SORIANO
y aunque no lo aparente veamos
sobre mi mesa puede decirse de trabajo
unas fichas de libros que no recuperaré
periódicos de ayer revistas varias
sin pergamino un superman descolorido
textos subrayados
un libro listo para imprenta
borradores clips gomitas
una agenda del ochentiuno
suena mari trini en un cassette
y entre las teclas de la smith corona 
un poema que no acierto a escribir 
ISIS AQUINO
JIMMY VALDEZ-OSAKU
Venía obstruyendo desde atrás en demasía adentrando ese tiempo que se agolpa
Estaba un poco más allá la fuente el surtidor, los topacios guardados de la fragua del viento, los anillos que quedan de cualquier extorsión. Sin embargo hay un hilo que la busca, un tiento debajo de las lonjas apiladas y que la luz transmite.
Quedan las piras, una sobre otra, el alto pelo para la tarde próxima. Esta mañana la luz filtra en las hojas y la tarde modifica sus tallos. Una granada presa en grutas toscas muda  la materia reciente en una gloria verde  atiborrada entre la clorofila.
Es mejor el resguardo de esa hora que confunde en las sienes. Recogerse.
Asciende entre las pausas y los hiatos en sombra de ascensor ahogando estridencia y
Estaba un poco más allá la fuente el surtidor, los topacios guardados de la fragua del viento, los anillos que quedan de cualquier extorsión. Sin embargo hay un hilo que la busca, un tiento debajo de las lonjas apiladas y que la luz transmite.
Quedan las piras, una sobre otra, el alto pelo para la tarde próxima. Esta mañana la luz filtra en las hojas y la tarde modifica sus tallos. Una granada presa en grutas toscas muda  la materia reciente en una gloria verde  atiborrada entre la clorofila.
Es mejor el resguardo de esa hora que confunde en las sienes. Recogerse.
Asciende entre las pausas y los hiatos en sombra de ascensor ahogando estridencia y
Cuando entro
varias veces actualizo,
un sueño.





ANGELA HERNANDEZ NUÑEZ



EDUARDO LANTIGUA 

ISIS AQUINO

OSIRIS VALLEJO 





RENÉ RODRÍGUEZ SORIANO





JIMMY VALDEZ-OSAKU





PÁGINA Nº 17 - ENSAYO





CARLOS ORTUZAR


(Chile)
CUENTO Y ENSAYO EN LA LITERATURA JOVEN

La UEJ ha querido, en el marco de una serie de reuniones que se han venido realizando en este instituto, que nos refiramos a la presencia de los escritores noveles en los dos géneros mencionados en el título. Sin embargo hemos preferido una interpretación diferente: la adopción de una actitud práctica frente al tema propuesto. No dar una cuenta informativa de los esfuerzos e insomnios de los jóvenes por acceder a estos géneros y la descripción de las características que estos intentos puedan tener, sino que convertir esta reunión en una experiencia literaria concreta, activa.
Jaime Valenzuela nos ha mostrado su cuento cuya fuerza reside, a mi juicio, en su gran poder persuasivo, en el férreo dominio que ejerce sobre nuestra imaginación en virtud de un inteligente uso del lenguaje, que se impone por la eficacia de una simetría o proporción. No en vano él es ingeniero.
En cuanto a Adolfo Pardo y a mí, hemos intentado, o más bien ensayado referirnos a algunas de las múltiples cuestiones que plantes la literatura, que contrariamente a lo que afirma cierta corriente hoy en boga, no está constituida, creemos, ni por el lenguaje, ni por la palabra, sino por cierto conjunto de ideas, imágenes y representaciones sociales, que el escritor busca plasmar en sus textos. Digo ensayado rescatando la significación acertada y hermosa con que bautizó Montaigne sus escritos y no el pesado prestigio académico que la tradición libresca se ha encargado de echarle encima. El ensayo se abstiene de reducirlo todo a un principio; acentúa lo parcial frente a lo total (como si dijéramos la democracia frente al poder, en un ejemplo muy pertinente), tiene un carácter fragmentario; no quiere afirmar algo definitivo, porque la relatividad es inherente a su forma.
Definido el ámbito del intento de “Talleres del Mar”, cabe preguntarse ¿qué sentido tiene ocuparse de temas tan peregrinos, cuando allá afuera está a punto de acabarse el mundo? Para contestar a esta cuestión, empecemos por el principio, hablando del verbo.
La expansión de la lingüística a comienzos de este siglo, su situación de ciencia piloto, tal como lo fue para el siglo pasado la Biología, seguida luego de la Economía Política, produce una situación nueva en el campo del conocimiento, consistente en que los fenómenos tocados por las ciencias humanas pueden homologarse en lo que concierne a su estructura, al lenguaje verbal. Por consiguiente estas ciencias están estudiando textos. Por otra parte, ningún mensaje verbal puede sustraerse a las condiciones propias de la comunicación verbal. En otras palabras la capacidad persuasiva de una verdad cuando está expuesta mediante el lenguaje, aumenta o disminuye de acuerdo a sus virtudes estéticas. Por ello el texto literario, el texto literario con un alto grado de complejidad intencional, ocupa un lugar central como objeto de estudio, y las conclusiones respecto de su estructura y funciones, permiten la especificación del estatus científico de las ciencias sociales. Por si esto fuera poco, está el asunto de la ideología, que se embosca con progresiva sutileza en la superestructura social. Nada mejor, entonces, que las herramientas generadas por el trabajo con la literatura para desmontar la ideología dominante y su pariente putativo, la alienación. Pero ese sería un tema muy vasto y, sobre todo, muy visto. Ya dijimos que nos interesan los aspectos prácticos, más que las disquisiciones. Tratemos de contestar por lo tanto a una segunda pregunta que nos parece más pertinente. ¿Qué escribir?
Según el maestro Carpentier, el hombre latinoamericano se enfrenta al dilema de que, producto del mestizaje cultural, se encuentra a medio camino entre dos realidades distintas y debe equilibrarse en el alambre de esa tensión y crear su propia realidad, su propio suelo salvador. Esa necesidad de definir una realidad, lleva a Carpentier al barroco como salida a la urgencia de describir morosamente cada detalle de dicha realidad. Los europeos no necesitan explicar las características físicas de una ciudad como Florencia; todos la conocen, hasta nosotros la conocemos algo. Pero cuando un cubano habla de la Habana, se ve forzado a describir cada objeto, cada planta de nombre, olor y forma exóticos; explicar los efectos que sobre sus habitantes tiene su clima, etc. El escritor describe esa realidad y como consecuencia, crea esa realidad. Los escritores rioplatenses, en general, adoptan una actitud ya diferente. Están más seguros de lo que describen, quizás menos críticos de sus mitos. El hecho es que nos salen con protagonistas caminando tranquilamente por Suipacha rumbo a Belgrano, sin mayores explicaciones, sabedores acaso que cuentan con un receptor suficientemente numeroso que puede entender cabalmente de qué están hablando.
En Chile, nos parece, que la literatura ha fallado sistemáticamente en darnos una visión consistente de la realidad. El poeta Eduardo Anguita escribía hace algunos meses lo siguiente. “Cuando haya corrido mucho más agua por el cauce de nuestros ríos y a algún crítico se le ocurra mirar hacia la década del 70, fijando su atención sobre lo que se escribió y no se escribió en estos años de corte radical y violento, cuya conmoción parecería que nadie hubiera advertido y que pocos sintieron en toda su extensión y hondura, y si aquel hipotético crítico echa una ojeada severa a la literatura chilena publicada entre el setenta y el ochenta, no podrá dejar de anotar algo así: total ausencia de novelas o narrativa que hayan surgido motivadas por hechos de trascendencia histórica y otros que enumera largamente”, para preguntarse más adelante, “¿Cuál es la descripción de esencia, sustentada y entrelazada a lo personalmente empírico y sufrido en carne viva que va a iluminarle a los chilenos el sentido de estos diez años más preñados de significación, drama humano y proyección histórica que todo nuestro pasado”, para luego afirmar, “por desgracia si grandes han sido nuestros poetas, no pasa igual con los novelistas; ni uno sólo podría contarse hoy que soportara un examen por poco exigente que fuese. ¡Cuantas obras y novelas y autores, jóvenes o consagrados, surgieron en Europa después de la gran guerra! Estamos lejos de pedir tanto como un doctor Fausto, aquella memorable obra de Thomas Mann, que ha sido calificada como la novela “de la responsabilidad europea”. ¿Dónde hallar la novela de la responsabilidad chilena?”
Fuera de ratificar lo que hemos dicho de la falla completa de los escritores chilenos, Anguita hace una afirmación que se ha convertido en un tópico majadero en nuestro país: “Chile país de poetas”. Esta afirmación me resulta por lo manos sospechosa y me gustaría que la investigáramos en esta mesa, pero como tengo la palabra por el momento, diré algo de lo que pienso al respecto. No quiero plantear ni declarar la guerra a la poesía, enarbolando la bandera de la prosa, pero creo que sería útil un contraste para aclarar mi sospecha respecto de la vocación poética del país. Por lo demás, este sería un intento refrendado por los estudiosos del leguaje poético (Jean Cohen), que se valen del lenguaje de la prosa como parámetro y definen los elementos que lo conforman, como accidentes de lo “normal” que sería el lenguaje de la prosa científica. Diríamos que sólo la prosa es actuante en el sentido que sólo ella produce una modificación directa de las cosas y no simplemente una modificación por lucidez, despertándole zonas de oscuridad que hasta ese momento no controlaba. El poder de la prosa reside en una eficiencia superior a la simple presencia ante sí de la posibilidad literaria, al conceder al hombre una aprehensión real sobre el mundo. A partir del Romanticismo hay un narcisismo profundo en la poesía, que no afecta solamente al autor, sino también al lector. Éste tiene frente a ella una relación análoga a la del poeta cuando escribe. La comunicación está de algún modo eliminada, ya que en ambas perspectivas se produce una complacencia de cada uno consigo mismo. Prosa y poesía mantienen una relación con la comunicación, pero esta relación es casi inversa en el segundo caso. Ninguna de Las dos escapa a la comunicación, pero mientras la poesía va, de algún modo, a contracorriente de la comunicación para restituirla a sus profundidades, la prosa trata de superar la separación, o más simplemente, instaurar la comunicación.
Estas características de ambos lenguajes, las relevamos para poder entender el sentido de la mentada vocación poética. Porque no se trata de un problema cuantitativo. De hecho, en el concurso de cuentos del diario La Tercera, hace algunos meses, se recibieron la impresionante cantidad de 6.000 cuentos, lo que no habla precisamente de una carencia. Lo que queremos plantear a la luz de los rasgos que le asignamos a la prosa, es que esta preponderancia de lo poético da cuenta de la ineficacia de los escritores chilenos en general, para producir textos que den cuenta cabal de nuestra realidad. Como en casi todos los países latinoamericanos, la sociedad y especialmente los estratos dominantes de ella, han logrado que la mayoría de los habitantes acepte la versión oficial de lo que es real, acerca de lo que significa vivir, trabajar, amar y morir en nuestros países, haciendo aparecer venerables una serie de mitos que constituirían el “alma nacional”.
Es evidente que, con presupuestos tales, es imposible la tarea de hacer una literatura vigorosa y creíble, que provea visiones de mundo renovadas y libres de los flagelos que hemos enunciado. Esta es la tarea de los escritores jóvenes de hoy. Si no respondemos a este desafío histórico, sufriremos el castigo de la intrascendencia y el olvido.
PÁGINA 18-PROSA POÉTICA

NORMA SEGADES - MANIAS
(Argentina)
ACERCA DEL VERANO

Por afuera del huerto se extienden geografías húmedas y salvajes.
Un mundo enmarañado como la cabellera del espino. Donde nadie pronuncia el nombre del olivo ni alude a la existencia de los robles.
Por afuera del huerto proliferan las voces guaraníticas, linaje de yuchanes, timbóes, aromitos, desconsuelo de sauces, asambleas de ceibos, de laureles, altos jacarandáes lloviznando campánulas en la exacta, precisa coordenada de añiles y aceras implacables.
Y algunas mariposas que llegan con su muerte en las espaldas.
Por afuera del huerto transcurre la comarca. Con sus calles umbrosas, sus ardores, sus ángeles custodios, sus historias, sus templos, sus milagros.
Con sus hondos silencios quebrantados a golpes de lloviznas, a picos de zorzales, a estertores de bayas mutiladas por la impiedad hambrienta de los silbos o a jadeos desnudos de una aurora que avanza pariendo los crepúsculos, leves huevos de luz depositados en nidos de palomas, entre los campanarios.
La comarca y su puente de hierro suspendido como una telaraña sobre la vastedad de la laguna.
Y la furia del agua azotando riberas con su rabo de espuma, su látigo sin pausa, sus zarpas desollando las entrañas del légamo.
Y el cauce, el viejo cauce conduciendo las dádivas del clima hacia los sembradíos de gaviotas, los plantíos de sal y los abismos.
Por afuera del huerto, el sopor de la siesta atraviesa el agobio de los fresnos, la piel de los lapachos,
con dardos de cigarras, con dagas de vigilias, de sosiegos.
Y los duendes que escapan de todas las cortezas para atisbar el fondo del olvido. Sobrevolando encima de los charcos como si se tratara de un espejo, 
una fuente de piedra,un palantir de fuego que les permita liberar los pórticos, eludir emboscadas. 
Los duendes que protegen los vuelos, los capullos, los racimos. 
Por afuera del huerto el reloj de las islas adelanta el verano.
Martiriza a las hojas con sus horas punzantes, con agujas de vértigo, con cuadrantes de sol alucinado.
Les muerde el corazón.
Las asesina. 
PÁGINA 19 - POESÍA

MARÍA ELENA WALSH
(Argentina)
CANCIÓN DE CUNA PARA UN GOBERNANTE


Duerme tranquilamente que viene un sable
a vigilar tu sueño de gobernante.
América te acuna como una madre
con un brazo de rabia y otro de sangre.
Duerme con aspavientos, duerme y no mandes
que ya te están velando los estudiantes.
Duerme mientras arriba lloran las aves
y el lucero trabaja para la cárcel.
Hombres, niños, mujeres, es decir: nadie,
parece que no quieren que tú descanses.
Rozan con penas chicas tu sueño grande.
Cuando no piden casas pretenden panes.
Gritan junto a tu cuna. No te levantes
aunque su grito diga: "Oíd, mortales".
Duérmete oficialmente, sin preocuparte,
que sólo algunas piedras son responsables.
Que ya te están velando los estudiantes
y los lirios del campo no tienen hambre.
Y el lucero trabaja para la cárcel.
PÁGINA 20 - CUENTO

MARÍA GUADALUPE ALLASSIA
(Argentina)
SEIRAZEIN
(a Andrea Moreno)

Seirazein poseía la voz más dulce. Tintineo de cristal. Bálsamo de rosas. Era casi imposible resistirse al hechizo.
Pero el marino, hombre que había navegado por todos los mares del mundo, sabía de endriagos y criaturas fabulosas que emergen de las profundidades y arrastran a los navegantes hacia destinos innombrables. Sabía por haber visto. Sabía por haber oído. Ay, las islas de la Mar del Sur, con sus dragones de baba verde de los sargazos. Ay, y los otros, los dragones sin fuego pero con dientes-cuchillos. Ni la lanza de San Jorge podía con su cuero. Ni la ballesta, ni el arcabuz, con su horrenda mordedura.
El canto seguía, hilado de humo lila, buscando el barco, buscando el hombre. La noche era oscura. La niebla era oscura. Las sombras emboscadas eran oscuras.
Pero no la voz de Seirazein. Ésa era clara como el oriente de las perlas iluminadas por mecheros de aceite. Porque Seirazein era la mejor de las siete. La más delicada criatura bajo la Cruz del Sur. Con ojos de obsidiana y voz cristalina como una lágrima. La más hermosa de las siete guardianas de la Isla de las Sirenas. La más buena.
Así dicen. Que Seirazein era la mitad mujer, pez la otra mitad.
Y como sirena que era debía hechizar a algún marino. Si no lograba el encantamiento, moriría irremediablemente.
La Muerte, muerte americana hecha de veneno de hormigas negras, esperaba en la orilla que el barco siguiera de largo. Seirazein debía morir. El navegante, quien fuera que fuese que se aventuraba por esas islas, debía ignorar el canto y seguir de largo. Pero el canto era de miel y de fruta, de vino y ensueño. Y el marino, a pesar de ser hombre de conocimiento y razón y de gran coraje al venir a estas tierras de Indias, ha navegado mucho tiempo solo, sin rumbos previsibles, con hambre y con miedos. Ha perdido sus hombres por fiebres extrañas. Los ha visto morir ahogados, arrastrados por ese río de bravura que en las tormentas saca sus serpientes de barro y espuma y devora todo. Ay, las Islas de la Mar del Sur, con telarañas que van de árbol a árbol y enredan los sueños de los hombres. Ay, tanta flor, tanto pájaro, tanta lluvia resbalando entre las anchas hojas. Adormecido en los azúcares del aire, siguió la voz entre la niebla. Náufrago que buscaba la ternura invisible. Aquí, cerca. Allá, lejos.
Seirazein elevó su voz. Dulce, el sonido atravesó la niebla y tocó el mascarón de proa. Después, caricia de amor, tocó el rostro del hombre, sus mejillas curtidas, su boca. Se quedó en sus oídos. Como susurro de caracol brujo. Entonces la vio. Entre la niebla se abría un camino de resplandor de plata. Ay, los espejismos de la Mar del Sur. Allí nomás, tan cerca, veía, podía ver, sí, envuelta en un vapor azuloso y argentino hecho al parecer de diminutas estrellas, una mujer flotando sobre el agua. ¿Una mujer? En estas islas de arenas blancas, plenas de dulzura y maravillas, donde los peces tienen el tamaño de un hombre y los árboles floridos tienen troncos descomunales; donde los cocuyos gigantes tornan el aire tan claro como si fuera de día; en estas tierras, sí, es posible ver una mujer...pez, moviéndose como una aparición entre la niebla. O tal vez es sólo una visión engañosa, sólo un recuerdo tenaz de alguna moza que quedara en algún puerto lejano aguardando el regreso del navegante. Pero está el canto que adormece y enlaza, toca y domina, busca y acaricia. Aquí, allá, hacia la derecha, girando el timón y aguzando el oído, pudo enfilar el navío en la dirección del canto.
Apenas insinuada en la niebla estaba Seirazein esperando su salvación. Más bella que nunca. Cantando en pulsos acuáticos como si río y voz fueran una sola cosa.
La nao se iba acercando molido su maderamen con la sal de mares hostiles, bautizándose en aguas dulces y musicales, lavándose de tanta soledad y destierro. Pero, la Muerte, acechaba, preparando sus huestes. Serpientes de veneno rápido, hormigas pestíferas, murciélagos mordedores, hierbas de muerte paralizante. Espantos y oscuridades. Allí estaban, en la orilla cercana, a estribor, casi rozando los sueños, como un Cuco gigantesco y voraz.
El rostro de ojos vacíos de la Muerte estaba atento y pavorosamente preparado para lo peor. Movió su índice descarnado y ordenó al viento que inquiete las aguas, que las levante, que las agite, que las revuelva en torbellinos locos, que las azote contra el barco y lo aleje de Seirazein.
El viento obedeció porque éste era un viento de espectros de naufragios y trabajaba para la Muerte, aunque fuera a deshora.
Se acercaba el barco a la costa, como paloma inocente, blancas velas y blanco ensueño. El capitán ha visto la sirena otra vez, tal vez, por ese relámpago que iluminó todo, tal vez, porque los hilos de las enredaderas querían tejer una historia de dioses o de sueños.
El barco naufragó cerca de la costa y Seirazein lo siguió. Después buscó, bajo la tenue luz rosa, una raicilla que olía como a higuera, que allí mismo donde mora la bestia, Dios pone el contraveneno. Y acercándose la mujer-pez al hombre caído, abrió su boca y colocó debajo de su lengua tal raíz, con tanto empeño en salvarlo, que al poco tiempo éste despertó.
El capitán, que había conocido el mar azul, pájaros de colores, marfiles, sedas y lozas, perlas, laca, almizcle y otras maravillas en las Islas Dichosas, jamás había visto algo como Seirazein. Ni había oído algo como su canto. Creyendo que estaba soñando, la besó. Tiernamente, por temor a que la visión desapareciera. Nada más recordaba el marino. Nunca supo cómo volvió al barco ni cómo su nave, desbaratada su arboladura, y sin bateles ni amarras, navegó hacia una isla y se detuvo serenamente a su costado. La Muerte tuvo que huir, avergonzada, entre cascabeleos de serpientes de colores.
Al lado del capitán, se quedó Seirazein, transformada en mujer, por haber vencido a la Muerte. Dicen que aprendió a rezar, a trenzar flores, y a hacer canastos con tallos de madreselva.
Cuentan los que saben, que algunas noches, en la Santa Fe de la Vera Cruz, cuando sale la luna, de miel y de fruta, de vino claro y ensueño, se oye el canto de Seirazein junto a su amado capitán. Nadie los ha visto, pero están ahí, eternos, leves, sobre las islas y en el cielo estrellado sobre los barcos.













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